Constituido ‘Un País en Comú’

publicado por Tomás Ramirez abril 18, 2017 en Blog y Firmas y Ramón Franquesa

El pasado sábado 8 de abril se celebró en Barcelona la asamblea constituyente de Un Pais en Comú, una formación política de confluencia que se define como plural y transversal, proponiéndose iniciar un proceso constituyente sobre bases políticas que permitan revertir las pérdidas de derechos sociales y recuperar la soberanía popular.

Este proceso que se inició a finales del año pasado, partió de la complicidad entre 4 formaciones políticas con presencia en las instituciones: ICV, EUiA, Barcelona en Comú y Podemos. A ellas se han sumado (sin disponer de capacidad en la gestión constituyente) diversos colectivos que como el Frente Cívico, Piratas, EQUO, Xarxa-Socialismo21, etc… han aportado un apoyo activo.

"Un país en común"

El saldo de lo alcanzado es sin duda de dimensión histórica, puesto que implica que las fuerzas alternativas empiezan a estar en condiciones en Cataluña de convertirse en un bloque mayoritario que desplace los discursos nacionalistas (de unionistas e independentistas), ubicando en el centro del debate político el conflicto social. Representa alcanzar un objetivo de confluencia que desde su principio se propuso el Frente Cívico y permite dar salida política a las demandas de gran parte de los movimientos sociales surgidos y potenciados, por efecto de la desposesión social que se agrava a partir de la crisis de 2008.

Su realización en Cataluña responde a causas objetivas y subjetivas.

Por una parte la desigualdad generada ha sido mayor en Cataluña que en otros lugares del estado español. La oligarquía bajo el manto del independentismo y de desviar las culpas hacia terceros (Madrid ens roba) ha conseguido una impunidad que no tiene paragón en el resto del estado. La sanidad a causa de las privatizaciones se ha encarecido enormemente y la cobertura sanitaria se ha debilitado hasta cifras escandalosas (listas de espera, muertes evitables, etc.), los conciertos educativos hacia el sector privado y la jibarización de la publica desde la guardería a la universidad es también de una dimensión no homologable a ninguna autonomía (la universidad ha alcanzado las matriculas más caras del estado), el transporte se ha privatizado y el gobierno convergente prorrogó sin pudor las concesiones de las autopistas privadas (propiedad en su mayor parte de capital catalán y motivo repetido sin cesar en los medios del discurso victimista sobre Madrid) y engordó el coste de la obra pública en elementos esenciales de las infraestructuras de Cataluña como la nueva linea de metro de Barcelona o la estación ferroviaria central de la Sagrera, por no hablar de falsas recuperaciones medioambientales (contaminación radioactiva de ERCROS en el Ebro) o la preservación de la costa de las constructoras. La realidad objetiva ha empezado a ser visible para sectores más amplios de nuestro pueblo y la salida en falso de los patriotismos empieza a visualizarse como una mera coartada.

También a nivel subjetivo Ada Colau ha permitido jugar un papel de árbitro y estimulo para refundar el espacio transformador, sabiendo conectar con la vieja izquierda sin jamás insultarla o despreciarla, pero depurándola de sus viejas veleidades de cogestión con el sistema, vividas con el tripartito e infinidad de gobiernos locales. Todo ello impulsado por una presión constate (frecuentemente invisibilizada por los medios e incluso las nuevas formaciones) de los movimientos sociales cada vez más articulados, más maduros, con mayor claridad conceptual de lo que quieren. También mayor capacidad de movilización y con mayor prestigio social ante el hundimiento de los valores que vive nuestra sociedad. Hoy los gobiernos locales del cambio a pesar de mantener algunas de las alianzas y vicios del pasado, están pasando a renacionalizar actividades (agua, funerarias, etc.), desarrollar políticas sociales y confrontar con la austeridad en diversos frentes.

Sin duda este proceso podrá estimular el avance en este camino en el resto del estado. Un elemento central del debate del proceso constituyente ha sido definirse sobre la cuestión nacional. Tras un profundo debate se ha aprobado la siguiente definición, que merece reproducirse textualmente:

“República y estado plurinacional. Hacemos nuestra y queremos actualizar la tradición mayoritaria del republicanismo catalanista y de las clases populares catalanas a partir de la defensa de soberanías plenas y libremente compartidas. En este sentido, apostamos por la creación en Cataluña de una república social, democrática, ambientalmente justa, como máxima expresión y realización de su soberanía nacional. Esta República quiere compartir soberanías con una Estado plenamente de carácter plurinacional.”

Con esta definición por primera vez en el ámbito de la izquierda de Cataluña en los últimos años, se plantea con claridad la voluntad de apostar por crear un estado plurinacional y por tanto se expresa no solo la voluntad democrática de defender el derecho a decidir, sino la propuesta de emplear ese derecho por la articulación fraternal con los pueblos de España en la construcción de un estado plurinacional. El sector independentista pidió eliminar la última frase pero no logro más que el 11%. Las clases populares cada vez tienen más claro que necesitan un estado que tenga la fuerza suficiente para asegurar la soberanía monetaria, fiscal, política y de paz para el conjunto de los pueblos que compartimos la península. Una republiquita en manos de la oligarquía catalana que nos ha gobernado, no solo rompería por la mitad al pueblo de Cataluña, sino que sería un estado más débil frente a los poderes globales que nos están saqueando. Un estado más fácil de corromper y de someter al poder del gran capital que es quien de verdad nos roba.

"Votaciones Un País En Comú"

El proceso de formación no ha estado ausente de problemas. Han pesado en exceso las fuerzas institucionales y sus líderes. También las ambiciones personales han pesado en demasía sin que fuera posible un dialogo real con la base social que puede apoyar el proyecto. En lugar de apostar por un proceso abierto de incorporación, la dirección provisional ha preferido controlar centralizadamente el proceso. Después de una muy buena presentación inicial a finales de enero que desbordo las cocheras de Sants, se realizaron más de 50 presentaciones locales, pero evitando la presencia en los actos de los líderes locales. La consecuencia es que estas presentaciones aglutinaron solo a unas 3000 personas, ya que las bases de los partidos implicados se sintieron marginadas y no apoyaron con mucho entusiasmo (cartelería, difusión, etc.) la campaña. Esa debilidad estimuló que dentro de Podemos (muy divididos y sin un liderazgo claro en Cataluña) un sector pensara que podía irles mejor si iban por su lado. Así en las últimas semanas jugaron a presionar para evitar listas abiertas en votaciones transparentes (no contaminadas por los votos telemáticos no siempre respaldados por una militancia y existencia real). Estimulados por los medios (TV3 que silencio la convocatoria de la asamblea, en cambio entrevisto a los disidentes) abandonaron horas antes la asamblea, pero una gran parte de sus bases ha seguido participando en UPEC. El intento de fracturar ha fracasado y la propia dirección de Podemos estatal ha dado apoyo sin fisuras al proyecto. Pero este lamentable episodio no ha ayudado a la creación real de la nueva formación, que ha conseguido atraer amplias simpatías, pero no aún una fuerza militante efectiva, absolutamente necesaria para confrontar con el poder de verdad.

Habrá que trabajar mucho en los próximos meses para convertir esa esperanza, en una realidad arraigada entre la población más activa. Cerca de 10 mil personas se han inscrito telemáticamente, solo unas 6 mil registraron su DNI para poder votar (también porque se abrió esa posibilidad pocas horas antes) y asistieron menos de 1300 personas. Esa debilidad se debe recomponer con rapidez abriéndose a la sociedad y al activismo de base, ahora que empieza una fase de articulación en el territorio.

Finalmente entre las limitaciones no podemos dejar de señalar la debilidad del discurso. No se ha sido capaz de encarar el problema de Europa y sigue predominando (aunque no de manera absoluta) la idea de que la UE es reformable, con una cercanía a las posiciones de Syritza y Varoufakis. También se aprecia una cierta distancia con los movimientos sociales (invitados al acto pero no a hablar) y en particular con el movimiento obrero, que en esos días libraba combates importantes en el sector de los taxis, AENA y estibadores, también presentes en el acto pero no invitados a tomar la palabra, cuyo uso se reservo a los partidos estatales (IU, Podemos) y europarlamentarios (verdes, PIE, etc.).

En definitiva una nueva fuerza UPEC que aporta esperanza, pero que aún requiere un enorme esfuerzo para cumplir sus expectativas.

Ramón Franquesa, Front Civic Catalunya.

Fuente: Colectivo Prometeo