En la subasta de vísceras e higadillos que parasita la política hispana (centralista/independentista, da igual), no hay día en el que los contendientes no regalen un “¡Y tú más!”.

Los que no somos nacionalistas, ni periféricos ni con sede en Madrid, llevamos tiempo advirtiendo del peligro que encierra este constante choque de cuernas para dilucidar quien la tiene más larga. El ruído de las astas tapa todas las corrupciones, sea su origen el 3 per cent, la Gürtel, los EREs o la promoción de “nuevo” líder y partido con el IBEX 35 y Davos diciendo “La ronda la pagamos nosotros. Cubrimos todos los gastos”.

Peligro porque ante el grito “La Patria está amenazada. Vamos a defenderla/La Pàtria está amenaçada.Anem a defensar-la” lanzado según el punto geográfico por el alcalde de Móstoles o el timbaler del Bruc, lo primero que desaparece es el sentido común o seny. Ambos son laminados para disfrute de intolerantes que así pueden campar a sus anchas.

Y cuando tomemos conciencia -si no hay reacción ciudadana fuerte- nos habrán montado una democracia en 3D (demediada, disminuida, deforme) y cogida entre alfileres, en la que el concepto de libertad se transformó en humo.

Por eso desde el Colectivo, en múltiples y plurales artículos, intervenciones públicas, vídeos…hemos apostado por otro camino, el que pasa por escuchar, debatir serenamente y poner sobre la mesa un modelo aglutinador en el que la gran mayoría nos podamos sentir cómodos e identificados. Tiene nombre propio: la República Federal.

Sabemos que la propuesta resulta antipática a los Casado/Torra, Rivera/Puigdemont por cortales de raíz su fuente nutriente, el retroalimentarse con el desprecio al otro.

Esta mañana hemos desayunado con dos imágenes que resumen lo dicho: un grupo de enmascarados, con monos blancos y capucha quitando lazos amarillos por los pueblos gerundenses, acción secundada en Alella por Albert e Inés, el dúo Pimpinella de Ciudadanos.

De la segunda imagen llama la atención el delicado estómago que ambos tienen cuando el lazo es amarillo. Ni con omeprazol pueden pasarlo. Contrasta con las tragaderas demostradas si en las manifestaciones “constitucionalistas” han compartido espacio y fila con banderas de aguiluchos/yugos o flechas y la actitud institucional (“me voy del Parlamento catalán para no condenarlo, me abstengo con la boca de “no” si retiráis su cadáver”) cuando se cuestiona en sede política al Franquismo.

La primera imagen me invita a una reflexión: ¿Qué dirían los mismos que aplauden la gracieta de los “patriotas” si las madrugadas de Cataluña/Euskadi se poblasen de encapuchados con monos amarillos quitando cualquier símbolo que pudiese ser susceptible de confundirse con el “españolismo”?. Ojo, para entrar en situación conviene no olvidar que en España sigue en vigor una Ley Mordaza que ha traído cárcel y condenas judiciales a decenas de personas por un chiste en red, un twitt, una canción y que miles de españolitos han sido multados con una aplicación dudosamente constitucional de la misma tras haber sido identificados por la Policia o Guardia Civil mientras el Poder Judicial guardaba silencio. Y sin embargo la Fiscalía ha tardado medio telediario en mandar investigar a los Mossos por identificar a quienes arrancaban el símbolo que los independentistas han adoptado para homenajear a los encarcelados. Debe ser cosa de neutralidad e igualdad.

Hoy se hace más necesario que nunca negarnos a normalizar las acciones políticas que suenen a arbitrariedad o cercenen la libertad de expresión.Las protagonice quien las protagonice.
Durante décadas, cuando por desgracia ETA asesinaba, se nos repitió hasta la saciedad el mantra: “De forma pacífica se pueden defender todas las ideas, las ideas no delinquen”.

Que a un país taladrado por el paro, injusticia social, recortes, corrupción… quieran ponerle como único punto en la agenda la identidad nacional, da claras pistas de a quienes beneficia la escalada de tensión.

Los lazos amarillos no me representan.Tampoco las banderas rojigualdas vengan en tamaño maxi de balcón o mini de pulserita. Es cuestión de visión simbólica. Pero tampoco me molesta que alguien los porte pues entiendo que entran dentro de algo tan personal como la identificación sentimental. Por eso no veo problema a que estén presentes en los espacios públicos y convivan con otros símbolos distintos.

Acompañaría la idea, emulando al pseudo-Voltaire con “estoy en desacuerdo con lo que dices pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Recetar ese bálsamo se hace más necesario que nunca, especialmente cuando los “azuzadores” florecen como champiñones. Y lo que debe atajarse a toda costa es la doble vara: ”Cuando lo hacen los otros es una barbaridad, pero si lo hacen los míos…”

Ejemplo práctico y recién salido del horno: para denunciar la agresión sufrida por una señora que quitaba lazos amarillos (sin entrar en la versión del presunto agresor) Ciudadanos convoca una concentración en Ciudadella. Y los allí reunidos dan ejemplo de coherencia agrediendo a su vez a un cámara de Telemadrid ¡al confundirlo con uno de TV3! Culminan cantando el “Novio de la Muerte”.

¿Hay ya posiciones políticas en nuestro país que llevan incorporada Bula para cualquier desmán?

A quienes están planteando el nacimiento de una nueva nación sea Tabarnia o Els països, se les está empezando a levantar un Ku-Kux-Klan medianito. Y tan amantes de Griffith como son fijo que si nos descuidemos ruedan la segunda parte: Intolerancia.

Y mientras para la memoria del concejal de IU Llanes asesinado en una emboscada -que cada día huele más a venganza política- silencio, todo silencio. Siempre hubo clases.