Borbonear: “Dícese de la acción del Gobernante que mientras entretiene al respetable con campechanías y otras zarandajas, introduce la mano en la olla donde se cuecen todos los negocios para sacar tajada” [Diccionario Apócrifo de la RAE].

En la España en blanco y negro de 1969, donde pese al Régimen empezaban a filtrarse algunas tonalidades de color, arrasó la canción del valenciano Luis Lucena “Españolear” , en las que tras hilarantes rimas tipo “…es lo que hacen los turistas cuando vienen por acá”, se escondía toda una propuesta ideológica: “Nuestra España tiene un verbo que todos quisieran imitar”.

Ese mismo año, el 22 de julio, el sanguinario dictador Franco, eligió al Borbón Juan Carlos como sucesor, otorgándole el título de “Príncipe de España”. El ungido por el dedo del general golpista fue proclamado por las Cortes franquistas, tras jurar «fidelidad a los principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino».

El “destino en lo Universal” tan querido por el Totalitarismo Católico gobernante, acuñaba dos términos que desde ese instante la figura convertida en estandarte patrio, podría utilizar como sinónimos en su acción política: “Españolear” y “Borbonear”. Pasado un tiempo el cruce tuvo descendencia, el híbrido estéril al que bautizaron “Marca España”. En todas las versiones podía cambiar la forma pero nunca el fondo: la utilización del aparato estatal para apuntalar intereses privados.

El cante de Corinna Zu no añade nada nuevo a lo sabido/rumoreado, simplemente pone un foco de luz más potente. A este paso al rey emérito habrá que obligarle por filial decreto a añadir una “d” en el inicio de su título para que se ajuste mejor a la realidad de los hechos y buscarle otros adjetivos y epítetos que resuman más atinadamente sus facetas de cazador, seductor, muñidor…Por lo pronto se nos está revelando como un personaje muy de Comisiones, aunque del sector príncipe saudí, no de las combativas de Marcelino Camacho.

“De Casta le viene al galgo” parecen gritar los libros de Historia que se abren espontáneamente por las páginas que recogen la venta de barcos rusos podridos a Fernando VII, la opinión que tenían en París de la regente María Cristina y su “guardaespaldas” – luego marido morganático, tres meses aguantó el luto la napolitana-Muñoz, duque de Riansares: «No existe en España un sólo negocio industrial en que María Cristina, o el duque, no tomen parte», con trasiego de millones a París y Roma, procedentes de los ferrocarriles, los caminos, las minas, la sal y de todos los negocios inventados por el socio financiero, marqués de Salamanca; las farsas y licencias de la castiza Isabel II y su descendencia… hasta llegar a la figura del mentor Franco, personaje tan austero, tan austero que pese a no dormir y tener las 24 horas encendida en su despacho la “lucecita del Pardo” tuvo tiempo hasta para dejar un “pequeño patrimonio” a su familia que en los cálculos más modestos no baja nunca de los 500 millones de euros. ¡Lo que no consigan la laboriosidad y el sacrificio por la Patria!

Y ahora que volvemos otra vez a tener entretenimiento con el ex-monarca de los espárragos cojonudos, habría que preguntar ¿de qué nos asombramos? Bastaría con mirar la lista Forbes y manejar los conceptos matemáticos mínimos. En la famosa lista que recoge el patrimonio estimado de los más ricos del mundo, su nombre siempre va asociado –pese a la opacidad y dificultades de atribuciones- a un dígito que nunca baja de los 2000 millones de euros. Multipliquemos su asignación como Rey y ya veréis lo que sale, malpensados. Ni para pipas.

De pronto, ante la cantata de su otrora amiga especial, vuelve a extenderse el silencio de los corderos en la mayoría de los medios de difusión que vuelven a demostrar lo que es ser “voz de su amo”. Y cuando con cuentagotas sueltan algo aclaran que las “cloacas del estado policial” están detrás de la filtración. Como si no supiésemos que el afán de venganza siempre ha sido un acicate para la delación. Como si cuando a Lenin le ofreció el Estado Mayor alemán el tren para cruzar territorio enemigo, los generales prusianos fuesen hermanitas de la caridad amantes del bien común y la justicia.

Por supuesto que los filtradores tienen intenciones espúreas. ¿Y qué? Lo que debemos preguntarnos viene en el cuaderno de primero de militancia: ¿lo denunciado es verdad o es mentira? Por lo pronto se confirman todas las denuncias que desde la Izquierda y sin eco llevamos décadas poniendo sobre la mesa.

Qué hacemos ahora, ¿mirar para otro lado y gritar el clásico “Viva el Rey, muera el mal gobierno”?

¡No! Debe seguirse la estela trazada por las declaraciones de Alberto Garzón y las iniciativas de Unidos Podemos: luz, taquígrafos, aclaraciones e investigaciones. Y denunciar la inclinación a la suerte de Don Tancredo (ya saben, hacer la estatua para que el toro pase de largo y no te vea) que tientan a Pedro Sánchez. Ya sabemos que el actual jefe de gobierno en los asuntos peliagudos lo mismo sube el gasto de la OTAN al 2% cuando recibe el tirón de orejas de Trump que intenta mirar para otro lado esperando que escampe en el tema Monarquía/República.

Julio de 2018. Podemos encontrarnos pronto con dos caminos que se bifurcan. En el sendero de la Derecha la señal indica ”¡Vivan las caenas!”. En el de la Izquierda el letrero dice ”A por la Tercera”.

Hoy es 14 de Julio. Buena fecha para tomar el segundo.

Fuente: Colectivo Prometeo