Pasemos la página de chalets y otros entretenimientos y centrémonos en algo mucho más preocupante: el retorno sin complejos de la España cañí.

No es cuestión de apellidos (doy fe de que llevar un “Rivera” no marca tendencia ideológica ni condiciona los genes) ni del uso/abuso de gomina en el entorno, pero si analizamos el último discurso de A.Rivera y sustituimos el término “españoles” por el de “catalanes” llegamos a un paisaje idéntico en el que solo cambia la bandera que sirve de envoltorio.

Ya le hicieron el juego de palabras a los escritos del flamante (aunque ideológicamente añejo) presidente de la Generalitat y lo que se leía lógico en el universo independentista cuando motejaba a los españoles, sonaba despreciativo si con los mismos adjetivos se calificaba a los catalanes.

La evidencia: los discursos de Quim Torra y Albert Rivera son IN-TER-CAM-BIA-BLES y en ambos resulta igual de peligroso el “supremacismo identitario “ que rebosan.

En el de Rivera encontramos además un clásico de la dictadura franquista: la falsa superación de los conceptos Izquierda/Derecha, propia del Fascismo italiano y su mellizo el Falangismo español. Cuando en un mensaje político desaparece la línea divisoria entre obrero (pronto reacuñarán “ productor”) y empresario para falazmente taparlos con la Patria o el de creyentes/no creyentes porque los cubre la misma bandera, temblemos por si los votos alguna vez aúpan a un gobernante insensible a la explotación laboral, contratos basura, privilegios de la Iglesia…

Cuando se utiliza como Faro-Guía un continente vacío (la “patria” no es un concepto válido si no se concreta en el bienestar de la mayoría social que habita un territorio) y se busca a toda costa identificar un enemigo común al que hacerle vudú -¿los que solemos ser etiquetados de “Anti-Españoles”?- tenemos todo el derecho del mundo a pensar que al Sistema le interesa ponernos a desfilar y que la Uniformidad nacional buscada pretende borrar Disidencia o la Pluralidad.

Al grito de “La Patria está en peligro” intentan vaciar las calles de un conflicto social (ahora latente en movilizaciones de pensionistas y mujeres) que -con la previsible agudización de una crisis económica irresoluble con las soluciones defendidas por el Capitalismo- podría cuestionar su sistema de privilegios. La Impunidad y la represión “prêt à porter” de la ley Mordaza ayudan.

¿A qué huele Ciudadanos?. A neofranquismo vestido por Massimo Dutti rebozado por las lágrimas de Marta Sánchez mientras perpetra himnos. Si te acercas al sobaco, también huele a naftalina y corretaje. La fragancia es similar a la de Macron, conservadurismos checo y húngaro, Liga Norte…La compran al por mayor las derechas europeas identitarias.

Cuando un dirigente político pone en el mismo grupo a los dueños del IBEX 35 y a los usuarios de la cola del Paro hay que estar ciego para no deducir para quien gobernará si alcanza el poder. No hace falta mucha imaginación para averiguar quien es el verdadero dueño del cotarro. Si ese político no encuentra diferencias sociales entre ambos colectivos es porque piensa hacer tabla rasa con los Derechos del más débil.

Líbrennos los hados de vindicadores de “la Grandeur” hispana, de los amantes de banderas victoriosas. Mi sexto sentido me dice que cuando algunos ven escuadras contemplando amaneceres patrios, es porque nosotros veremos muertes (de derechos humanos, libertades, conquistas sociales). Por mucha gomina o sonrisa “profiden” que gaste el lacayo encargado de ejecutar la voluntad del dueño.

Los amos del cortijo pueden dormir tranquilos. Urdangarín y su suegro aún más. No hay riesgo de que algún “periodista de investigación” saque a la luz los patrimonios acumulados.

¡Alegremos el corazón! En nuestra España no hay paro, ni recortes, ni desahucios, ni corruptos enriquecidos, solo españoles (“mucho y muy españoles”) conformando gozosos la “unidad de destino en lo universal”…

Y comieron perdices.

Fuente: Colectivo Prometeo