El desparpajo con el que la Derecha Extrema hispana se zambulle en el cenagal en el que habita –Cifuentes será la última guinda del escándalo perpetuo durante unas horas/días- solo se entiende porque está convencida de que vive otra vez en el paraíso llamado Impunidad. Aunque dé el cante y toque todos los palos de corrupción y nepotismo sabe que nunca será tratada por la Justicia como ésta suele hacerlo con raperos, titiriteros, cómicos y otras gentes de mal vivir.

Conoce perfectamente (a diferencia de muchos sectores populares que compran su discurso de “igualdad” mientras entran al primer trapo puesto ante sus ojos) que vive en una sociedad clasista donde los adheridos al sistema de creencias conservador llevan el sello “uno de los nuestros” y cuando la alfombra acumula tanta podredumbre que imposibilita ocultarla, siempre les queda el comodín del juez amigo.

Esa certeza, esa convicción, ha empujado a los herederos del golpismo español a no tener que disimular -como se vieron obligados por la necesidad de lavar mínimamente la cara en la “Transición”- su apego al Franquismo. Hoy pueden hacer la glosa a “la patria una, grande y libre” o declararse “novios de la muerte” voz en grito pintados de azul gaviota o naranja. Ningún poder fáctico los recriminará, más bien los jaleará a poco que nos descuidemos.

Un ejemplo local: hace unos días se inauguró en la “Glorieta ciudad de Nüremberg” la placa –homenaje a los 345 antifascistas cordobeses asesinados en los campos de concentración nazis. Nadie del PP (estarían, como acostumbran, recogiendo firmas contra el cambio de nombres de las calles dedicadas en la ciudad a los prohombres franquistas) ni de Ciudadanos acudió. La lógica de quienes cultivan no la desmemoria sino la memoria selectiva. ¿Imaginamos que hubiesen dicho si a un homenaje a víctimas de ETA se negasen a acudir los representantes electos de la Izquierda?
Los adoradores de Friedman, Lucas o Hayek saben que la aplicación práctica del mal llamado “Neoliberalismo” (se puede definir mejor como “Capitalismo de toda la vida” sin necesidad de adjetivarlo con el “salvaje” pues el epíteto va unido por el cordón umbilical al término) necesita grandes dosis de represión, bien “manu militari” como en las dictaduras sudamericanas de los años 70 del siglo pasado o bien a través de la codificación penal. Es el modelo estadounidense que combate la contestación a la desprotección social con el aumento sideral del número de presos. Es el modelo que se está abriendo paso en España con 133 personas encarceladas por cada 100 mil habitantes frente a las 102 de Francia, 89 de Italia y Grecia, 78 de Alemania, 51 de Holanda…

Parafraseando a Carville, “es la Ideología, estúpido” y la Justicia un brazo más del entramado. ¿Quieres jueces neutrales? Entonces no los busques en España. Basta con leer la última sentencia del Tribunal Constitucional sobre la segregación de sexos en Educación para constatar que el fundamentalismo religioso no nos pilla tan lejos como quisiéramos. A poco que miremos en los juzgados afloran condenas y resoluciones con un tufo ideológico tan derechista que echan para atrás. Tiene su lógica pues los emisores participan de la misma cosmovisión impregnada de hegemonía. Sus autores comulgan, rezan, cazan, van a los mismos colegios, participan en las mismas fiestas del club… en definitiva, viven el mismo día a día que muchos de los imputados por casos de corrupción.

Pero el problema no se circunscribe a nuestro país. Al contrario, cada vez se internacionaliza más. Participa del mismo esquema mental de dominio que subyace en los comportamientos de israelitas frente a palestinos, la “America primero” de Trump· frente a México o las revueltas de los privilegiados en Venezuela, Brasil…

Es el odio atávico al trabajador con conciencia que los menos refinados y más asilvestrados tipo Froilán de Borbón verbalizan (“me dais asco, perros, flojos”) cuando confrontan dialécticamente en el Ave con militantes del PCA.

Aprovechando el inciso, pensemos en la cantidad de dolores de cabeza que se ahorraría Cifuentes si en lugar de hacer el Master fantasma en la Juan Carlos I se hubiese ido a la Academia militar estadounidense Culver (Indiana) como hizo el nieto del Emérito. En dos años de “nini“ irredento de 2º de ESO a la Universidad,

Nos quieren en posición de firmes a la voz de mando y de rodillas o genuflexos ante sus dictados económicos y políticos. Es decir, pisoteados. Porque no podemos cuestionar el Orden, su orden. Pretenden la vuelta a la Arcadia feliz que para ellos fue la postguerra. Por eso censuran cualquier resistencia, recetando electrodos en la mente y buscando la lobotomía que anule la voluntad. A los súbditos -piensan- les basta con el ”1,2,1,2 ¡ar!” patrocinado por el ministerio de Cospedal y decir “amén” debidamente adoctrinados por los monseñores. Sueñan con que sumisos respondamos a coro un “Si señorita Escarlata” a sus ocurrencias.
Por ello mientras buscan la exención a los desmanes de su orilla han transformado la cuestión político-social en un problema de Orden Público, sacando de la chistera la Ley Mordaza. Aún falta la ley de Fugas pero todo se andará. De momento han recuperado un remedo de Ley de Jurisdicción para que sirva de cortafuegos ante las críticas al PP, Corruptos y Corona.

Además el Poder está acelerando la combustión de los “Rajoy boys” para lograr el recambio de Ciudadanos. En el mejor de los casos los de Rivera serían colaboracionistas escuela tío Tom. Aunque huelen más a cómplices añejos del Sistema por mucha colonia Nenuco que los medios controlados por éste le echen.

¿Libertad de expresión? Eso solo si eres patriota de pulserita, te llamas Jiménez Losantos o “trabajas” de Obispo. Para los que no somos indiferentes nos aplican sin rubor y “ad hoc” la legislación vigente.