Hoy, 14 de abril de 2017 se cumplen 86 años de la proclamación de la II República Española. Muchas personas homenajeamos a aquel régimen, que, con sus fallos como tiene el mejor, supuso, nada más ni nada menos, que ningún español, por razón de clase social, familiar o designación divina, estaba por encima de nadie, aboliendo algo que entonces ya era arcaico, la monarquía. Casi un siglo después, la corrupción y la justicia hacen que ese calificativo de arcaico se quede muy, muy corto. Un régimen que desde sus principios promulgó leyes en favor de la igualdad de género, de la cultura, de la escuela pública, de la sanidad pública, del laicismo, de la reforma agraria, … Un régimen con una Constitución aprobada por el pueblo que incidía en garantías para las clases más desfavorecidas. Justo lo contrario, por cierto, de lo que legislan los gobernantes que se amparan en la actual Constitución.

Varios ayuntamientos de toda España han decidido rendir un homenaje a aquel sistema político, que duró sólo cinco años por el golpe de estado ejecutado por los militarotes, apoyados internamente por la jerarquía eclesiástica y por la nobleza, y, externamente, por el fascismo alemán e italiano. Como homenaje a aquellas personas y todas las que fueron asesinadas durante la guerra y posteriormente, estos ayuntamientos han colocado una bandera republicana en sitios visibles. En Córdoba, en una ventana del grupo municipal de IU en el Ayuntamiento, también ha sido colocada otra bandera, aunque, en mi opinión, con el mal gusto de llevar el escudo constitucional actual dentro. Extraña componenda que intenta contentar a no sé muy bien quién. Pero, en todo caso, la tricolor ha estado presente en homenaje a nuestros compatriotas que trabajaron por una España igualitaria, libre y avanzada. El hecho valiente bien vale obviar la anécdota.

Y claro, esto ha provocado la ira de todos aquellos que llevan la banderita del aguilucho en sus correas, de los que van a homenajes a Franco, de los que entregan subvenciones a asociaciones fascistas herederas de la dictadura. El Ministerio del Interior de los ínclitos Zoido y José Antonio Nieto han tardado cero en dar órdenes a sus subdelegados para denunciar la colocación de las tricolor. Aduciendo que son “ilegales” e “inconstitucionales”. También ha reaccionado rápidamente el concejal del PP en Córdoba, Bellido, diciendo en twitter “que no se puede poner en la casa de todos”. Resulta muy curioso ver cómo estas personas saltan a la primera cuando aparece un símbolo republicano. No me justificaré aquí con sentencias de tribunales que dicen que la tricolor es absolutamente legal, aunque no la oficial. ¡Eso ya lo sabemos! Pero si diré, alto, claro y orgulloso, que lo que representa esa bandera es a personas que defendieron la legalidad en su tiempo, que defendieron las leyes y lo votado por el pueblo español, que defendieron a su país de fascistas que, como suele pasar, cuando no ganan por “lo legal”, acuden a lo que sea necesario, como están haciendo en Venezuela, dónde acabarán provocando un golpe de estado apoyado desde fuera del país.

"Franquismo s XXI"

Me parece abominable que estas personas sean las mismas que acuden a homenajes de la Falange, que sean las mismas que dicen que las asociaciones de víctimas del franquismo sólo quieren subvenciones (mientras reclaman continua y reiterada reposición de la memoria de sus víctimas de ETA), que sean las mismas que desean que “los de Podemos” estén en las cunetas, las mismas que pasan por Despeñaperros y paran en el bar del fascista Pepe, o le ríen sus gracias, o le homenajean en su pueblo; las mismas que, cada vez que se canta el Cara al Sol o se enarbolan banderas del aguilucho (estas sí que son inconstitucionales) o se alza el brazo en símbolo fascista, miran para otro lado o se unen. Es decir, todas estas personas están denigrando a aquellos compatriotas suyos a los que mató el franquismo y no saben aún dónde están. Franquismo, que, por cierto, tampoco han condenado todavía. Ellos que son tan de obligar a condenar lo que consideran condenable. Reparación: sí, pero para mis víctimas de ETA. Para las de Franco, olvido para no “remover”. Para lo que me interesa, remuevo lo que haga falta. Para que los que no piensan como yo, en vez de que estén en paz enterrando sus muertos, ¡bacalao a ver si mueren de sed!

Decía ayer Bellido en su twitter al enterarse de la bandera republicana en la ventana que “El Ayuntamiento es de todos. No está para que unos pocos hagan propaganda de ideas contrarias a la Constitución. Exigimos retirada inmediata”. Precisamente porque el Ayuntamiento es de todos, tiene que rendir homenaje a todos. Y, precisamente porque es de todos, no deberían ustedes poner en él belenes, vírgenes o banderas de semana santa. Y si usted, Sr. Bellido, no quiere rendir homenaje a quienes defendieron la legalidad española en su momento frente al fascismo, no creo que se encuentre en una posición moral muy favorable a poder dar lecciones de “constitucionalidad”, que, por cierto, sólo alude en estos casos o cuando Cataluña defiende su derecho a ser una nación. Cuando provocan el paro de la gente, el hambre, los desahucios, la miseria, entonces, se olvidan de la Constitución. La defensa de la república no es contraria a la Constitución. Contrarios a la constitución vigente son los que no cumplen sus artículos: derecho a un trabajo, a una vivienda, a una escuela y sanidad públicas, a que predomine el interés general sobre el de las minorías. Y no los veo reconociéndolo. Contrarios a la constitución vigente fueron unos militares fascistas que, entrando en ciudades y pueblos de todo el país, fueron pasando a cuchillo a quienes no pensaban como ellos, hasta que establecieron una dictadura que siguió matando a españoles, impuso su ideología fascista y nos sumió en la miseria cultural, económica y moral durante 40 años y que aún perdura. Muchos de los que hoy se espantan de ver una bandera republicana son descendientes ideológicos, cuando no familiares, de aquellos. Tampoco los hemos visto aun denunciando aquello.

Si están ustedes preocupados por banderas inconstitucionales, se equivocan. Vayan a dónde ustedes saben perfectamente que están: en las sedes de Falange, en los actos de homenaje a Franco a los que muchos de ustedes acuden, al Bar Pepe, a los miles de mensajes en las redes sociales que obvian mientras van a por chistes contra criminales franquistas, … Seguro que no tienen que ir muy lejos para encontrarlas. Esas banderas, con un aguilucho en medio, son las inconstitucionales y, además, hieren la sensibilidad de millones de personas en nuestro país víctimas de otro terrorismo que ustedes aún no han condenado. ¡Maldita doble vara de medir! Lo inconstitucional y lo peligroso no está en una bandera que significa lo contrario que el fascismo que la eliminó. ¡Tanto mirar a miles de kilómetros en busca de actitudes dictatoriales cuando las tenemos en casa propia!

Desde estas líneas, mi humilde apoyo y admiración a la valentía de quienes mantienen la defensa de los valores de la democracia, de la república, de la igualdad. Con la cabeza bien alta. Nada que esconder, al contrario, orgullo de un régimen que fue votado y apoyado por el pueblo y que fue eliminado por el fascismo. Mi apoyo a los ayuntamientos que homenajean a la democracia y a la libertad. Mi apoyo a las personas que hayan puesto esa bandera en una ventana del Ayuntamiento de Córdoba. Y mi convencimiento de que la sinrazón, la imposición y la persecución ideológica no nos va a parar nunca a los que creemos en los verdaderos valores de la igualdad, la democracia popular, la convivencia en paz y la hermandad de los seres humanos.

Rafael Juan Ruíz, coordinador de organización de la Mesa Estatal del FCSM y miembro del Colectivo Prometeo.

Fuente: Colectivo Prometeo